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La falta de sentido es el error de planificación.

No me gusta la manera de actuar de Baskonia de los últimos tiempos. Y es hora de decirlo abiertamente: creo que las plantillas no se configuran con el criterio que sí hemos tenido otros años, pero van siendo años que cada vez quedan más lejos. No hablo de fichar a buenos o malos jugadores, eso depende en cierta medida del presupuesto disponible; ni hablo de acertar con los fichajes o no, sino que me refiero a la manera de plantear el equipo. Realmente no sé si es Querejeta el que idea el grupo, si se hace entre varias personas, o si hay algún otro responsable, pero ya van varios años en los que parece que aglutinar jugadores es hacer una plantilla. Solamente veo una excepción en ese sentido, que curiosamente es la del verano pasado, que ha salido mal debido a una serie de factores que no son imputables a la falta de visión de grupo, sino de errores de otra índole.

En verano se planifica una plantilla con criterio:  se quiere un equipo intenso, que ahogue al rival, que imponga su ritmo de juego desde atrás, físico y sólido. Para ello se trae a jugadores de equipo como Iverson, pero sobre todo se trata de dar una vuelta de tuerca a nuestra capacidad atlética con Orlando Johnson y Doron Perkins. Con ellos dos en cancha, el Baskonia debía tener otra potencia, sobre todo atrás. El equipo tenía lógica: base talentoso (Heurtel) – Base experimentado y con capacidad atlética y defensiva (Perkins); Escolta anotador y físico (Johnson)-escolta especializado en defender (Causeur, aunque esto lo aclararé luego), Alero que podía jugar con el equipo “duro” (San Emeterio)-alero tirador (Bertans). Por dentro la historia es otra, y es que se ficha a Shengelia (cupo), y la configuración restante hay que entenderla en base al presupuesto que se maneja, y no lo hacen mal: Colton Iverson como jugador interior de rol suplente muy válido, Tillie con contrato bajo, y Hamilton (no queda muy claro si no pudieron cortarle gratis o si se decide darle otra oportunidad).

El resultado es que el equipo no funciona por más de una razón que no vamos a explicar ahora, y se cambia de entrenador, de concepto, y por lo tanto de jugadores. Hasta ahí, todo bien. Pero es cuando se producen los cambios de jugadores cuando se rompe un concepto de equipo que es básico a la hora de conseguir resultados.

Se cambia a Orlando Johnson, anotador físico que no anotaba, por Sasha Vujacic, tirador experimentado. A priori tiene lógica, anotador por anotador, y Causeur relegado a defender, puesto que su cabeza no le deja ser todo lo bueno que es en ataque. Escoltas compensados.

Se trae a Begic en lugar de un Hamilton lesionado, y es un gran movimiento: hasta entonces, solamente teníamos a un jugador interior que jugara por dentro, Colton Iverson, fichado con la idea de ser un 5 de rol. Con Begic el equipo se compensa, no porque sea de una calidad desorbitada, sino porque el equipo puede jugar por dentro, y crear desde ahí. El equipo vuelve a tener armonía de juego, buen movimiento.

Más tarde se decide prescindir de Perkins por dudas respecto a su físico, y se ficha al sustituto de Heurtel, Mike James. Todo apunta a que el movimiento se debe a que James viene antes de que Heurtel salga para tener más margen de acoplamiento, y que cuando salga, llegará el sustituto de Perkins. Raro, pero bien pensado. Vemos jugar a James, un jugador muy resolutivo, pero al mismo tiempo se le ve capacidad de dosificar con criterio ese instinto individual que muchos jugadores desequilibrantes tienen. La clave de su rendimiento es esa, pero para ello, él tiene que sentirse bien, respaldado, y seguro (como la mayoría de los jugadores). En un base, gran parte de eso se traduce en tener las llaves del coche.

Pasan las semanas, y el Baskonia ficha al otro sustituto de Heurtel, Darius Adams.  No exactamente el perfil de James, sino un poco más pasador, un mejor defensor… para muchos en global más completo que James… pero eso no es lo importante. Lo importante es que aunque dupliquemos las llaves del coche, tenemos dos pilotos y ningún copiloto. Y un jugador al que estamos pagando va a rendir por debajo de sus posibilidades (eso como poco).  Siendo positivos, podríamos pensar que les tenemos a prueba para ver con cual nos quedamos antes de fichar al copiloto, aunque no lo creo. Y es el run-run del escolta lo que me lo confirma: cuando por fin, gracias al entrenador, nuestro escolta bueno cambia de mentalidad y empieza a rendir a un nivel alto, y pasa de ser el escolta defensivo al titular, que ataca y defiende bien; y que de necesitar algo, necesita alguien que le de descanso en tareas defensivas, se oye que el Baskonia se plantea cortar a Vujacic por otro jugador que anote.

El Baskonia va a tener una de las mayores acumulaciones de talento individual de los últimos años con James, Adams, Causeur, Bertans, Shengelia… Y va a seguir teniendo un equipo que en cada defensa va a pasarlo mal, y que en cada ataque tiene el peligro de que muchos de sus jugadores se infrautilicen, y con un ritmo y estilo de juego peligrosos. No lo malentendamos, no necesitamos jugadores peores, pero sí un equipo pensado para que todos los que estén puedan rendir, y a día de hoy, no es el caso. Algo a tener en cuenta bien si se corta a Vujacic, bien al fichar el verano siguiente… y durante todos los siguientes.

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